Universidad Nacional. Campus Omar Dengo

Miradas de nuestro quehacer

Por Jonathan Arce Rodríguez y Kenneth Alfredo Cubillo Jiménez
Académicos DER

En el marco del curso Estudios Sociales para la Escuela Rural I, el pasado 25 de abril el estudiantado de los grupos 25 y 26 de la División de Educación Rural (DER), sede Los Chiles, vivió una experiencia profundamente significativa mediante la estrategia pedagógica denominada “Cita a Ciegas”, un espacio que permitió reconocer el valor de la memoria histórica y la riqueza de las voces de las personas adultas mayores de la comunidad.

La actividad contó con la participación de doña Valentina Montalbán, de 85 años, chileña de cepa, quien compartió relatos sobre los inicios del cantón, sus experiencias escolares y las dinámicas educativas de otra época. Sus palabras permitieron al estudiantado reflexionar sobre el papel transformador de la educación y conocer las huellas de quienes contribuyeron a construir comunidad desde el liderazgo, la solidaridad y el compromiso social. Su historia también recordó el aporte de numerosas personas líderes comunales que impulsaron proyectos fundamentales para el desarrollo de Los Chiles, como la creación del hospital y el hogar de ancianos.

Asimismo, se recibió a don Carlos Hurtado, migrante de 85 años, quien relató las dificultades que enfrentó durante su niñez y juventud para acceder a la educación. Aunque no pudo concluir sus estudios, su esfuerzo, perseverancia y compromiso con su familia hicieron posible que sus hijos alcanzaran una formación profesional, evidenciando cómo la educación constituye una herramienta de movilidad social y esperanza para las nuevas generaciones.

Las voces de las personas adultas mayores constituyen un patrimonio invaluable para las comunidades rurales. A través de sus relatos, recuerdos y experiencias se preservan acontecimientos, prácticas culturales, formas de organización y procesos que han dado forma a la identidad colectiva de los territorios. Escuchar estas historias permite comprender que la historia de una comunidad no se construye únicamente desde los registros oficiales, sino también desde las vivencias cotidianas de quienes han sido protagonistas de su desarrollo. En este sentido, la memoria viva se convierte en una herramienta pedagógica fundamental para fortalecer el sentido de pertenencia, la valoración de las raíces locales y el diálogo entre generaciones.

La experiencia permitió al estudiantado acercarse a la historia desde una perspectiva humana y contextualizada, reconociendo que los conocimientos presentes en las comunidades son una fuente legítima para el aprendizaje y la comprensión de la realidad social. Además, propició espacios de escucha, respeto y reflexión sobre las transformaciones que han experimentado los territorios rurales a lo largo del tiempo.

Estas acciones fortalecen el compromiso de la División de Educación Rural con una formación humanista, crítica y contextualizada, que reconoce el valor de las historias de vida y del aprendizaje construido desde las comunidades rurales. La vinculación entre universidad y comunidad se convierte así en una oportunidad para construir conocimientos desde el encuentro, el diálogo y el reconocimiento de saberes diversos.

Como futuras personas educadoras, escuchar y valorar a quienes han aportado al desarrollo social, educativo y humano de sus territorios resulta fundamental, pues sus vivencias se convierten en inspiración para la niñez y en ejemplo para quienes asumirán la tarea de educar con sensibilidad, conciencia social y compromiso comunitario. Experiencias como esta reafirman que la educación rural también se construye desde la memoria, las voces y las historias que dan sentido a la vida de las comunidades.