Por Kenneth Alfredo Cubillo Jiménez, DER
La educación rural en Centroamérica ha sido históricamente un espacio de construcción de oportunidades, fortalecimiento comunitario y transformación social. En este contexto, la Universidad Nacional, mediante la División de Educación Rural (DER), ha consolidado durante más de dos décadas una propuesta académica comprometida con las realidades, desafíos y potencialidades de los territorios rurales de la región. La conmemoración de los 20 años de la Maestría en Educación Rural Centroamericana (MERC) constituye una oportunidad para reconocer este legado y proyectar nuevos horizontes para la formación, la investigación y la acción educativa.
El pasado 12 de mayo, en el Auditorio Marco Tulio Salazar del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE), se realizó la conferencia conmemorativa de los 20 años de la MERC, a cargo de la doctora Vivian Carvajal Jiménez y la doctora Alicia Díaz Alvarado. La actividad propició un espacio de reflexión sobre la trayectoria histórica, los aportes y los desafíos de un programa que ha marcado la formación de profesionales comprometidos con el desarrollo de las comunidades rurales centroamericanas.
La conferencia permitió recorrer los antecedentes que dieron origen a esta iniciativa académica, destacando el papel de la cooperación regional, la investigación educativa y el compromiso institucional de la Universidad Nacional en la construcción de una propuesta innovadora y pertinente para responder a las necesidades de los territorios rurales. Asimismo, se reconoció el trabajo articulado de personas académicas, investigadoras, estudiantes, personal administrativo y organismos de cooperación internacional que contribuyeron a consolidar una visión de educación rural centrada en la justicia social, la equidad y el reconocimiento de la diversidad cultural de Centroamérica.
A lo largo de estos veinte años, la MERC ha formado más de 170 profesionales provenientes de distintos países de la región, quienes han contribuido desde diversos ámbitos al fortalecimiento de los sistemas educativos, las organizaciones comunitarias, las instituciones públicas y los procesos de desarrollo local. Su impacto trasciende las aulas universitarias y se expresa en proyectos, investigaciones y experiencias que han favorecido la construcción de alternativas educativas contextualizadas y comprometidas con las poblaciones rurales.
Desde la perspectiva humanista que caracteriza a la Universidad Nacional, la educación rural constituye mucho más que un campo de especialización académica: representa una apuesta ética y política por la dignidad de las personas, la inclusión social y el fortalecimiento de las comunidades como espacios de producción de conocimiento y transformación colectiva. En este sentido, la MERC ha contribuido a formar profesionales capaces de comprender la complejidad de los territorios rurales y de impulsar procesos educativos sensibles a las realidades culturales, sociales y económicas de la región.
Las reflexiones compartidas durante la actividad también permitieron reconocer los desafíos contemporáneos que enfrenta la educación rural centroamericana. Las dinámicas migratorias, las desigualdades territoriales, las transformaciones tecnológicas, los cambios ambientales y los nuevos escenarios políticos exigen respuestas innovadoras y una permanente revisión de las prácticas educativas. Frente a estos retos, la investigación, la cooperación regional y el diálogo de saberes continúan siendo pilares fundamentales para la construcción de propuestas pertinentes y transformadoras.
Conmemorar los 20 años de la Maestría en Educación Rural Centroamericana no implica únicamente mirar el camino recorrido. Significa, sobre todo, reafirmar el compromiso de la División de Educación Rural y de la Universidad Nacional con una educación que reconoce la riqueza de los territorios rurales, promueve la equidad y fortalece las capacidades de las comunidades para construir su propio desarrollo.
La historia de la MERC es también la historia de una red de personas e instituciones que han creído en el poder transformador de la educación. Una huella construida colectivamente que continúa proyectándose hacia el futuro, con la convicción de que la educación rural sigue siendo un elemento fundamental para el desarrollo humano, la justicia social y la integración centroamericana.
