Por Kenneth Alfredo Cubillo Jiménez, DER
Entre montañas cubiertas de cafetales, familias orgullosas y sueños alcanzados, el pasado 16 de mayo se vivió una jornada profundamente significativa para la División de Educación Rural (DER) de la Universidad Nacional. En el Gimnasio del CTP José Daniel Flores Zabaleta, en el cantón de Dota, se realizó la ceremonia de graduación de 39 estudiantes de los grupos 23 y 24 del Diplomado en Educación Rural para I y II Ciclos.
Más que un acto académico, la actividad representó la culminación de un proceso de formación construido desde el compromiso, la perseverancia y la convicción de que la educación constituye una herramienta fundamental para el desarrollo de las comunidades rurales. Cada título entregado simbolizó una historia de esfuerzo personal, familiar y comunitario, forjada entre responsabilidades laborales, compromisos familiares y el deseo permanente de contribuir al bienestar de los territorios donde estas personas desarrollan su labor educativa.
La región de Los Santos ha sido históricamente reconocida por la fortaleza de sus comunidades, la cultura del trabajo y la producción cafetalera que caracteriza su identidad. En este contexto, la formación docente adquiere un significado especial, pues representa una oportunidad para fortalecer los procesos educativos desde una comprensión profunda de las realidades rurales, sus desafíos y sus potencialidades.
La presencia de familiares, amistades, docentes y miembros de la comunidad durante la ceremonia evidenció que los logros educativos trascienden el ámbito individual. Cada persona graduada lleva consigo el respaldo de una red de apoyo que ha acompañado el camino recorrido y que hoy celebra los frutos de la constancia y la dedicación.
Desde su creación, la División de Educación Rural ha impulsado una propuesta formativa comprometida con los principios de equidad, inclusión y justicia social que orientan el quehacer de la Universidad Nacional. En concordancia con la visión de la UNA como Universidad Necesaria, la formación de docentes para contextos rurales busca responder a las particularidades de los territorios, fortalecer las capacidades de las comunidades y promover procesos educativos contextualizados, pertinentes y transformadores.
La graduación de estos 39 estudiantes representa también una apuesta por el futuro de la educación rural costarricense. Cada docente que culmina su proceso formativo amplía las posibilidades de generar experiencias educativas de calidad, sensibles a las características culturales, sociales y económicas de las comunidades donde se desempeña profesionalmente.
En una región donde el aroma del café forma parte de la vida cotidiana, esta celebración estuvo igualmente impregnada del esfuerzo silencioso, la disciplina y la esperanza que acompañan los grandes logros. Fue una jornada para reconocer el valor de la educación como motor de transformación social y para reafirmar el compromiso institucional con la formación de profesionales capaces de contribuir al desarrollo humano de los territorios rurales del país.
Desde la División de Educación Rural expresamos nuestras más sinceras felicitaciones a las 39 personas graduadas y a sus familias. Su logro constituye motivo de orgullo para la Universidad Nacional y una muestra del impacto que la educación superior pública continúa generando en las comunidades rurales de Costa Rica.