Universidad Nacional. Campus Omar Dengo

Miradas de nuestro quehacer

Por Cristina Morales Campos y Kenneth Alfredo Cubillo Jiménez, DER

La formación docente para los territorios rurales exige experiencias que trasciendan el aula universitaria y sitúen al estudiantado frente a las realidades sociales, culturales, ambientales y educativas que caracterizan la diversidad del país. Bajo esta premisa, la División de Educación Rural (DER) de la Universidad Nacional promueve experiencias integradas de aprendizaje que articulan la teoría con la práctica, fortaleciendo una formación profesional crítica, humanista y comprometida con las comunidades.

En el marco de la actividad integrada de nivel del Grupo de San Carlos, el estudiantado de la carrera de Educación Rural para I y II Ciclos participó en una gira pedagógica que integró diversos escenarios educativos, comunitarios y naturales, concebidos como espacios para la construcción de aprendizajes significativos. La experiencia favoreció la observación, la reflexión crítica y la comprensión del territorio como un recurso pedagógico fundamental para el ejercicio de la docencia en contextos rurales.

Uno de los momentos más significativos de la gira fue la visita a una escuela rural, donde el estudiantado universitario compartió con niñas y niños del pueblo Miskito. Este encuentro permitió conocer de cerca sus formas de vida, sus expresiones lingüísticas y sus manifestaciones culturales, fortaleciendo el reconocimiento de la diversidad como un elemento constitutivo de la educación rural costarricense. Más allá del intercambio de experiencias, la actividad propició un espacio de convivencia, diálogo intercultural y reflexión sobre la importancia de construir procesos educativos respetuosos de las identidades y los saberes presentes en cada comunidad.

Como parte de esta vivencia, las y los estudiantes diseñaron e implementaron estrategias didácticas en las áreas de Lectura y Escritura, Estudios Sociales y Educación Física, utilizando recursos elaborados por ellos mismos, muchos de ellos confeccionados con materiales reutilizados. Esta experiencia evidenció el valor de la creatividad pedagógica, el aprovechamiento responsable de los recursos y la capacidad de adaptar las propuestas educativas a las características de los contextos rurales.

Las actividades lúdicas, las presentaciones teatrales, las dinámicas al aire libre y el compartir una merienda con la niñez fortalecieron los vínculos entre el estudiantado universitario y la comunidad educativa, demostrando que la formación docente también se construye desde la cercanía, la empatía y el reconocimiento de las personas como protagonistas de los procesos educativos.

La gira permitió, además, consolidar una de las características distintivas del plan de estudios de la División de Educación Rural: el desarrollo de experiencias integradas. Desde esta perspectiva, el trabajo articulado entre cursos favorece una comprensión interdisciplinaria de los procesos educativos y responde a las dinámicas propias de las escuelas rurales, donde el aprendizaje se construye desde la relación entre los distintos campos del conocimiento y el contexto en el que estos adquieren sentido.

Como parte del recorrido, el grupo visitó el Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro, reconociendo el patrimonio natural como un escenario privilegiado para la educación ambiental y el aprendizaje situado. La observación de la biodiversidad y el análisis de la relación entre las comunidades y su entorno permitieron comprender la importancia de promover una educación comprometida con la sostenibilidad y la conservación de los recursos naturales.

Asimismo, la visita al territorio indígena Maleku constituyó un espacio de diálogo y aprendizaje intercultural orientado al reconocimiento de los saberes ancestrales, la memoria histórica y la riqueza cultural de los pueblos originarios. Esta experiencia fortaleció el respeto por la diversidad cultural y reafirmó la necesidad de que la formación docente incorpore perspectivas interculturales que promuevan el reconocimiento, la valoración y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Estas experiencias reflejan la concepción pedagógica que orienta el quehacer de la División de Educación Rural y de la Universidad Nacional: una formación que entiende el territorio como aula, la comunidad como espacio de aprendizaje y el diálogo de saberes como fundamento para construir una educación pertinente, inclusiva y transformadora.

En coherencia con los principios humanistas de la Universidad Nacional, la DER reafirma su compromiso con la formación de profesionales capaces de comprender la complejidad de los territorios rurales, responder a sus desafíos y contribuir, mediante la educación, al fortalecimiento de comunidades más justas, inclusivas y sostenibles.