Universidad Nacional. Campus Omar Dengo

Miradas de nuestro quehacer

Por Cristina Morales Campos, Lauren Porras Villegas y Kenneth Alfredo Cubillo Jiménez, DER

Los días 25 y 26 de setiembre, el estudiantado del grupo 27 de la carrera de Educación Rural I y II Ciclos, sede San Carlos, participó en una actividad integrada de nivel desarrollada en Turrialba. La propuesta articuló los cursos Educación científica para la escuela rural I, a cargo de Luis Alberto Barrantes Sánchez; Matemática para la escuela rural I, con Lauren Porras Villegas; Educación agrícola, con Óscar Sanahuja Rivera; y Gestión docente para el desarrollo de la escuela y la comunidad rural, con Cristina Morales Campos.

El recorrido inició en la huerta escolar del Liceo Experimental Bilingüe de Turrialba. Guiado por el ingeniero Guillermo Pereira, el estudiantado conoció una iniciativa que articula la gestión educativa, la producción agrícola y el cuidado de la tierra. Su forma de compartir conocimientos —incluso mediante su composición musical «Agricultor costarricense»— permitió reconocer cómo una huerta escolar puede trascender el espacio productivo para convertirse en un escenario pedagógico desde el cual enseñar ciencias, comprender los procesos de la naturaleza, fortalecer el vínculo con el entorno y generar aprendizajes conectados con la vida en los territorios rurales. 

Esa misma tarde, el grupo participó en la inauguración del XV Festival Internacional de las Matemáticas y el XXVIII Congreso Nacional de Ciencia, Tecnología y Sociedad (FIMAT–CONCITES 2026). Conferencias, talleres, mesas redondas, presentaciones de pósteres, estands y expresiones artísticas posibilitaron el intercambio con otras personas participantes, la actualización de conocimientos y el acercamiento a diversas maneras de comprender y enseñar las matemáticas y las ciencias.

El sábado, cada estudiante pudo seleccionar actividades de acuerdo con sus intereses y necesidades formativas. Esta posibilidad de construir un recorrido propio favoreció la autonomía y permitió establecer conexiones entre los conocimientos abordados en los cursos, las experiencias vividas durante la actividad y los desafíos de su futuro ejercicio profesional.

La integración de saberes adquiere particular sentido en la formación de docentes para contextos rurales. Comprender una huerta escolar, por ejemplo, puede convocar conocimientos científicos y matemáticos, pero también preguntarnos por la producción de alimentos, la relación con el ambiente, la organización escolar, los conocimientos de las comunidades y las formas en que las personas se relacionan con sus territorios. Desde esta perspectiva, los aprendizajes dejan de presentarse como contenidos aislados y comienzan a dialogar alrededor de situaciones concretas de la vida.

Para la División de Educación Rural, integrar saberes supone comprender que la escuela, la comunidad y el territorio forman parte de un mismo proceso educativo. La huerta escolar y los encuentros académicos constituyeron escenarios distintos, pero complementarios, para observar, preguntar, experimentar y reflexionar acerca de una enseñanza pertinente para la escuela rural.

Así se concreta una formación docente que procura articular ciencia, matemática, agricultura y gestión educativa con el diálogo de saberes, la responsabilidad ambiental y el compromiso social. Aprender más allá del aula significa también regresar a ella con nuevas preguntas, conocimientos y herramientas para construir, junto con las comunidades, una educación rural con sentido.